Mobbing ¿Por qué a mí?

La violencia física y moral está presente en muchos ámbitos de la sociedad en la que vivimos, como puede ser la escolar (bullying) o la familiar, aunque en este artículo queremos hablar sobre la violencia en el ámbito laboral: el mobbing.

Este término ha sido utilizado por muchísimos autores, pero el autor que lo acuñó por primera vez para definir el uso de la violencia en el ámbito laboral fue Leymman (1984), caracterizándolo como “…un tipo de comunicación hostil y sin ética, dirigida de manera sistemática por uno o varios individuos, contra otro, que es así arrastrado a una posición de indefensión y desvalidamiento y activamente mantenido en ella”. A lo anotado por Leymman habría que añadir una consecuencia muy importante y es que, la persona que es sometida a Mobbing, acaba teniendo problemas no sólo en el área laboral, sino en todos los ámbitos de la vida del individuo, además de sentir, muchas veces, que él mismo es culpable de esta situación.

En la investigación sobre este campo se ha intentado hallar si la persona que vive una situación de mobbing tiene unas características especiales y  sí que se han detectado algunas cualidades especiales, como un individuo auténtico, ser dependiente o ser una persona inocente que tiene déficits para anticipar consecuencias. Eso sí, debo dejar claro que tener unas características concretas no justifica ser maltratado por los compañeros de trabajo y que la responsabilidad de el proceso definido como mobbing siempre la tienen los acosadores y quienes los respaldan.

La terapia para el mobbing está basada en la persona que está siendo sometida a este acoso/maltrato, y entre algunas de las técnicas que se utilizan para hacerlo se encuentran, por ejemplo, trabajar sus pensamientos sobre lo que está sucediendo, enseñarle a relajarse, respirar y distanciarse emocionalmente del proceso, habilidades asertivas para poner límites a los acosadores y, sobre todo, decidir si sigue queriendo trabajar en su puesto de trabajo en el caso que todavía lo mantenga. La terapia individual para trabajar el mobbing ha tenido resultados muy positivos y puede producir en la persona un cambio para dejar de percibir la situación de manera tan negativa. Es verdad que lo ideal sería que no se diera el proceso y que los directivos de las empresas miraran antes por la víctima que por el acosador, pero como eso no siempre ocurre, es mejor dotar a las personas de herramientas para aprender a “blindarse” contra el mobbing y sus consecuencias.

Si estás viviendo un proceso similar no dudes en ponerte en contacto conmigo y trabajaremos juntos por mejorar la situación.

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Tres pequeñas grandes cosas

El otro día, viendo la televisión, estuve disfrutando de un reportaje sobre las islas Barbados: su gente, su cultura que bebe de multitud de influencias, la forma de ver la vida que tienen sus ciudadanos y lo maravilloso de sus parajes. Quedé enamorada de estas islas, pero lo que más me gustó del documental fue la lección vital que le da una chica a unos niños que estudian en el colegio y que voy a desarrollar a continuación:

-No dejéis de tener sueños. Los sueños son el motor de la vida. Si no sueñas con mejorar nunca lo harás, ya que ni siquiera pensarás poner en marcha estrategias para alcanzarlos. En la época en la que estamos los sueños no son lo más común, porque nos han cortado las alas y quieren que pensemos que lo que tenemos es lo único que podemos obtener, pero no es así. Siempre podemos soñar y de lo que soñemos podemos seleccionar algo que queremos que se haga realidad y poner en marcha la forma de conseguirlo, siendo quiénes escribamos nuestra propia historia.

-Educación. Ésta es la base de todo. Evidentemente la chica que hablaba a los estudiantes lo hacia refiriéndose a la educación formal, a la que se recibe en el colegio o en la universidad. Para mí, como licenciada en Psicología, son importantísimos los conocimientos que he recibido, pero lo son casi de la misma manera los que tengo tras leer novelas, ir a museos o hablar con personas de otros ámbitos. Para mí, una persona sin estudios formales que se interesa por conocer sobre diversos temas, o que atiende a lo que le cuenta otra, puede ser igual o más sabia que la que tenga un título. Al final el interesarte por el mundo y estar en él conscientemente, disfrutando de lo que te puede ofrecer, es otra forma de educación.

-Devolver todo lo que recibas. En la sociedad en la que vivimos esto está de más. Diría que anticuado y obsoleto, ya que muchas veces veo y siento que creemos vivir con derechos, obviando nuestros deberes. Muchas veces nos preguntamos la razón de ayudar a una viejecita a cruzar la calle, o de dar las gracias por cualquier cosa. No hay que creerse especial por ello,  es un deber. Es importante saber que esas personas mayores que están a nuestro alrededor son quiénes en parte ayudaron a construir las ciudades en las que vivimos y que, esa persona a la que sonreímos y agradecemos algo forma parte del lugar en el que habitamos. Respetar el medioambiente, cuidar nuestro barrio, enseñar a quién pueda aprender de ti y ofrecer algo a tu comunidad son parte de estos deberes.

Para mí, si ponemos en marcha estos tres puntos viviremos mucho mejor y podremos llegar a sentirnos en equilibrio con nuestro alrededor.

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Respiración: inspirar,espirar

Respiramos continuamente, ya que es una función vital necesaria y sin hacerlo no podríamos vivir, pero… ¿Respiramos bien? La mayoría de las veces lo hacemos de manera inconsciente y no prestamos atención de los pasos que llevamos a cabo, pero cuando vamos a cursos de relajación o estamos tan nerviosos que tenemos que prestar atención a ese proceso para tranquilizarnos sí que hacemos caso a los pasos de inspirar y espirar.

En esta entrada vamos a trabajar la respiración y todo lo que acompaña a la misma, ya que ésta está implicada en muchísimos problemas psicológicos. Por ejemplo, en los ataques de pánico hiperventilamos, creyendo que no podemos controlarnos, y esta hiperventilación provoca que sintamos que nos mareemos, se nos revuelva el estómago e incluso empecemos a transpirar demasiado. Además, acompañamos estos síntomas físicos con una interpretación catastrofista de los mismos, ya que pensamos que son la demostración de que tenemos una enfermedad o una inminente muerte. Otra disfunción en la que sería muy importante la respiración es en la anorgasmia, o la falta de orgasmo. El aprender a controlar la respiración es parte de la terapia para trabajar este problema, ya que a través de la inspiración y la espiración podemos controlar nuestro cuerpo y podemos facilitar el desarrollo del orgasmo.

Para aprender a ser conscientes de nuestra respiración y hacerlo de la mejor manera posible necesitaremos los siguientes elementos:

ü  Un lugar agradable y cómodo, donde nadie pueda molestaros. Lo recomendable es que sea una habitación sin ruidos, iluminada de manera tenue, con una temperatura neutra, en la que no tengáis ni frío ni calor, y en una posición que resulte cómoda, bien sea sentadas o tumbadas, aunque esta última puede facilitar el dormirse.

ü  Necesitamos tener un tiempo para nosotros, así que al menos utilizaremos 15 minutos en la fase de aprendizaje. Es importante que tengamos nuestras necesidades cubiertas, por lo que habremos comido anteriormente, ido al baño y haber puesto a nuestro alcance todo lo que necesitemos, como un vaso de agua o algo para taparnos.

Hay multitud de ejercicios para aprender a respirar, pero yo os quiero mostrar uno sencillo y que podáis utilizar en cualquier momento y lugar como puede ser la oficina o en la mitad de un examen.

Respiraremos lenta y profundamente, tomando aire por la nariz y llevándolo hasta el abdomen hasta que este se llene completamente. Esperamos dos segundos con el aire dentro y después lo expulsamos suave y lentamente, sin prisa. Tanto mientras cogemos aire (inspiración) como mientras lo expulsamos (espiración) podemos contar hasta tres, para que esta operación nos marque los buenos hábitos.

Tras expulsar todo el aire a través de la espiración realizaremos una breve pausa y lo repetiremos tantas veces podamos en el tiempo que nos habremos reservado.

Por lo tanto el ejercicio de respiración consistirá en inspirar con tranquilidad y serenidad, mientras contamos hasta tres, retener en el abdomen dos segundos y expulsar suave y lentamente enumerando hasta tres y liberando toda la tensión que haya en nuestro cuerpo.

Para finalizar podremos crear una frase que nos ayude a llevar esta sensación de paz dentro de nosotros como la siguiente:

“Mi mente y mi cuerpo están en equilibrio”

Se hace pis todavía ¿Qué hacemos?

Controlar los esfínteres, es un proceso que todos los humanos tenemos que aprender, ya que al principio somos seres totalmente dependientes de nuestros cuidadores, que nos limpian y cambian de muda, hasta que obtengamos la completa autonomía. El control se aprende poco a poco, y la adquisición del mismo dura hasta los cuatro o cinco años.

La secuencia que se suele dar es la misma para la mayoría de los niños, aunque como bien saben los que son padres o tienen conocimientos sobre crianza, cada infante es especial y, mientras uno aprende a andar antes del año, otro ya tiene la mayoría de los dientes. En primer lugar lo que se adquiere es la continencia fecal nocturna y después la diurna; Después se aprenderá a controlar la orina diaria y, por último, se conseguirá controlar la orina nocturna. Igual que esta secuencia es casi igual para todos los niños, no lo es la edad a la que se empieza a controlar, ya que depende tanto de los infantes como de las actitudes y pautas educativas de sus padres: para algunos es un hito que su hijo debe cumplir enseguida y para otros no es nada importante y prefieren dejar que la naturaleza siga su curso. Sea como sea, el problema estaría cuando no existe control a partir de los cinco años más o menos, ya que antes estaríamos “dentro de tiempo”, se produce una emisión repetida de orina en la cama o en la ropa (sea voluntaria o intencionada); si se dan más de dos episodios por semana durante un periodo de por los menos tres meses consecutivos y si no puede ser debido a los efectos de una sustancia como un diurético ni por una enfermedad médica. Los motivos pueden ser varios, entre los cuales pueden encontrase el miedo a ir al aseo, problemas escolares o dificultades para identificar las ganas de ir al baño.

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Lo primero es acudir al médico para descartar que haya un problema físico y, cuando esto ya se ha hecho, lo ideal es acudir a un psicólogo que dé pautas a los padres y al niño para solucionar el problema. El tratamiento de la enuresis o dificultad para controlar la micción tiene una solución relativamente fácil, aunque es importantísima la implicación de los padres y que el niño participe en el proceso tanto como su edad y motivación le permitan.

Para mí, como psicóloga, el método más efectivo es el método de la alarma urinaria o “pipí-stop”, que consiste en un pequeño sensor de humedad que se sitúa en la ropa interior del niño, en una pequeña compresa o salvaslip, y que está conectado a una alarma sonora que se coloca en el bolsillo superior del pijama, para que el infante lo escuche y se despierte con mayor facilidad. Esta alarma tiene como función despertar al niño nada más comenzar la orina, de modo que ésta se pare justo al inicio de la relajación del esfínter externo, mientras se está en el mayor momento de distensión vesical. Para algunas personas, profesionales y padres, la alarma es demasiado aversiva pero eso tiene que ver con opiniones personales, porque las pruebas científicas es que no causan ningún problema a nivel físico ni emocional, y es una parte clave para aprender a controlar.

Tras realizar una línea base de las veces que el niño se hace pis o no, aprender como funciona el “pipí stop” y resolver todas las dudas que se tengan los padres y el niño deberán aprender los pasos a seguir en casa a pesar de que sean muy sencillos. Nosotros lo vamos a explicar como si el pis se lo hiciera en la cama. porque la enuresis nocturna suele ser más común, pero si el problema suele darse por el día sería muy similar. En el caso de que suene la alarma (señal de pipí), el niño deberá levantarse de la cama, desconectar la alarma, ir al cuarto de aseo y terminar de orinar, secar el sensor y colocarlo en una nueva compresa, lavarse y secarse, ponerse ropa limpia con la compresa  en su interior y volver a la cama. En el caso que la cama esté mojada se deberán cambiar las sábanas y volverse a acostar. Es importantísimo que los padres supervisen amablemente este proceso, con tranquilidad y reforzando al niño por su esfuerzo, y que si éste no oye la alarma no la apaguen por él, sino que le levanten para que lo haga el mismo. Al día siguiente el niño revisará la cama y las mudas mojadas para realizar un registro, siendo también reforzado por los padres. Tras siete noches seguidas así, habrá que realizar un sobreaprendizaje, dándole al niño líquido extra, y si se consigue 14 noches secas únicamente habrá que programa sesiones de seguimiento para comprobar que el tratamiento ha sido exitoso.

Si la relación entre terapeuta, padres e hijo es positiva, se realiza todo según se haya indicado y sobre todo se refuerza al niño en su independencia y autonomía se conseguirá grandes logros y se solucionará un problema que si no se trabaja puede tener consecuencias muy negativas.

Procrastinar,postergar

Procrastinar corresponde a la acción de postergar cuestiones que se deben de solventar, como estudiar el último examen de la carrera, y sustituirlo por acciones que nos alejen de esa obligación, pudiendo ser agradables o simplemente alejarnos de algo que nos causa temor, pero mi pregunta es la siguiente: ¿Realmente nos sentimos bien al procrastinar? ¿Es funcional actuar y vivir en el “ya lo solucionaré…”,”Mañana echo los curriculums…” o “La próxima semana ya me pongo a estudiar…”? La procrastinación es el enemigo de la resolución proactiva y de la buena suerte, porque para que esta se dé por lo menos hay que haber comprado el billete de lotería. El dejar las cosas para otro momento, a pesar de tener que realizarlas hoy, nos despista de nuestros objetivos, no nos permite estar atentos para identificar el momento en el que tenemos que pasar a la acción y por supuesto impide que disfrutes y actuemos en el hoy.

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Las personas procrastinamos y postergamos, por ejemplo, por aburrimiento. Normalmente dejamos de realizar las acciones que nos dan pereza y realizamos las que nos divierten. Eso pasa por con el tabaco. Las personas fumadoras dicen “Cuando pasen las navidades y sea día uno del año siguiente dejo de fumar”, y eso ocurre porque al fumar tienen unidas las acciones divertidas, y creen que si deshacen ese vínculo las fiestas serán peores, por lo que pasan las fiestas, fuman de manera desorbitada, pero en la mayoría de los casos la decisión de dejar el tabaco se queda en el camino ¿Por qué? Porque la procrastinación nos aleja de nuestros objetivos. Otra razón para dejar de realizar proyectos u obligaciones es el miedo. El miedo al fracaso, al éxito, a no hacerlo bien, a no ser iguales que nuestros compañeros… Cuantas veces pensamos en apuntarnos a una actividad, pero lo vamos dejando por miedo a que no se nos dé bien o cuantas veces no echamos el currículum por miedo a ser rechazados. Esto nos ha ocurrido a todos en algún momento de nuestra vida, aunque no sea con estos ejemplos, y lo único que puedo decir es que dejar de realizar lo que queremos nos ayuda a cortísimo plazo, porque no tenemos que enfrentarnos al estímulo temido, pero inmediatamente después el sentimiento de fracaso se tornará mayor y al miedo a ser rechazados se unirá el sentimiento de no ser capaces de hacer las cosas y de incapacidad para dirigir nuestra vida en diferentes ámbitos como el laboral y familiar.

Ponte objetivos a corto, medio y largo plazo, definiéndolos claramente y cada vez que vayas a fallar y no los realizas piensa cuáles van a ser las consecuencias tanto positivas como negativas de no llevarlos a cabo. Además, otro ejercicio genial es escribir lo bien que te sientes y lo positivos que son tus pensamientos cuando cumples tus objetivos a pesar de que a veces te cueste. Tener un cuaderno para escribir sobre ti y lo que ocurre a tu alrededor es un excelente primer paso para conocerte más y poder recurrir a experiencias pasadas para ver cómo resolviste una situación, si lo que hiciste te ayuda y si podrías añadir algo más a ese proceso.

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Si quieres hablar conmigo o crees que necesitas ayuda para dejar de procrastinar escríbeme a tupsicologomadrid@gmail.com.

Creencias erróneas II

Pensar que las relaciones sexuales tienen que ser plenas y felices se da mucho en terapia de pareja, pero creer que el sexo tiene que ser perfecto también puede ser negativo. Las relaciones sexuales en una pareja van variando a lo largo de la vida, existiendo momentos buenos y otros malos (gracias a los cuales somos capaces de identificar los primeros). Es importante que intentemos mejorar nuestra sexualidad y disfrutarla con nuestro acompañante, pero tampoco intentar que sea como en las películas, o igual que al principio, porque es imposible y posiblemente causará daño a nuestra relación. Otra afirmación equivocada es el hecho de que los hombres y las mujeres son diferentes respecto a las necesidades que esperan que su pareja pueda cubrir. Los hombres, al igual que nosotras, buscan afecto, compañía, alguien con quien disfrutar del mundo y crear un proyecto en común, lo que ocurre es que muchas veces su aprendizaje ha sido distinto y no usan las mismas estrategias para alcanzar estas metas. Por último, el pensar que si tu pareja no te presta atención es por desinterés provocará que te sientas mal, culpable, y que tu autoestima se reduzca, y todo ello por jugar a ser adivinos en vez de comunicarnos directamente con nuestra pareja.

Espero haberos ayudado.

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